"Mas cuando la fúlgida luz del sol llegó al ocaso, los dioses fueron a recogerse a sus respectivos palacios que había construido Hefesto, el ilustre cojo de ambos pies con sabia inteligencia. Zeus olímpico, fulminador, se encaminó hacia el lecho donde acostumbraba dormir cuando el dulce sueño lo vencía. Subió y acostóse, y a su lado descansó Hera, la de áureo trono."
Ilíada, canto 605.
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