"Mas cuando la fúlgida luz del sol llegó al ocaso, los dioses fueron a recogerse a sus respectivos palacios que había construido Hefesto, el ilustre cojo de ambos pies con sabia inteligencia. Zeus olímpico, fulminador, se encaminó hacia el lecho donde acostumbraba dormir cuando el dulce sueño lo vencía. Subió y acostóse, y a su lado descansó Hera, la de áureo trono."
Ilíada, canto 605.
lunes, 21 de mayo de 2007
viernes, 18 de mayo de 2007
De la serie: Mi guerra
I.
¿Por qué no morí joven y dejé versos,
por qué no libré guerras ajenas
por qué no maté a desconocidos
en un campo en el que la vida prometía
muchos soles y lunes y amantes que dejar en cama?
¿Por qué no morí joven y dejé versos,
por qué no libré guerras ajenas
por qué no maté a desconocidos
en un campo en el que la vida prometía
muchos soles y lunes y amantes que dejar en cama?
jueves, 17 de mayo de 2007
miércoles, 16 de mayo de 2007
La edad de Oro
"Los románticos –ni el mismo Goethe cuando decide que es ¨clásico¨ no renuncia nunca al mito de la ¨Edad de oro¨. Una edad que ellos identifican con los griegos arcaicos, pero conscientes de que en realidad es atemporal, en que verdad, belleza y naturaleza formaban un todo único y orgánico al que accedía el hombre que, además, era héroe y dios. Una edad que se contempla como ideal espejo de una ansiada unidad entre poesía y ciencia."
Argullol, Rafael. El héroe y el único. El espíritu trágico del Romanticismo, p. 20.
Argullol, Rafael. El héroe y el único. El espíritu trágico del Romanticismo, p. 20.
The beggining
Pero tú, para ti sí fueron
el cielo alto y claro, la flor que exuberante espera
que la tomen, el verde del verano
y la lluvia que no se agota.
Al menos que la muerte espere,
ya sea ahora o cuando los años agostados
se quiebren sobre tu espalda, vivirás
añorando lo que no es.
Cuando los recuerdos
no parezcan sino pálidas elucubraciones
de un pasado [que fue], recuerda
que la llama espera impaciente
por ti, o que acaso la tierra cubre la tierra
o que el polvo será tu hermano.
el cielo alto y claro, la flor que exuberante espera
que la tomen, el verde del verano
y la lluvia que no se agota.
Al menos que la muerte espere,
ya sea ahora o cuando los años agostados
se quiebren sobre tu espalda, vivirás
añorando lo que no es.
Cuando los recuerdos
no parezcan sino pálidas elucubraciones
de un pasado [que fue], recuerda
que la llama espera impaciente
por ti, o que acaso la tierra cubre la tierra
o que el polvo será tu hermano.
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