Pero tú, para ti sí fueron
el cielo alto y claro, la flor que exuberante espera
que la tomen, el verde del verano
y la lluvia que no se agota.
Al menos que la muerte espere,
ya sea ahora o cuando los años agostados
se quiebren sobre tu espalda, vivirás
añorando lo que no es.
Cuando los recuerdos
no parezcan sino pálidas elucubraciones
de un pasado [que fue], recuerda
que la llama espera impaciente
por ti, o que acaso la tierra cubre la tierra
o que el polvo será tu hermano.
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